Grupo Clade apoya el Proyecto de Ley de Cooperativas de Cataluña

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Grupo Clade apoya el Proyecto de Ley de Cooperativas de Cataluña

15 mayo, 2014

Abacus Cooperativa, la Fageda, Suara Cooperativa, Escola Sant Gervasi, Grup Cultura 03, Cooperativa Plana de Vic, Grup Qualitat, Fundación Blanquerna y Lavola, se muestran a favor del nuevo proyecto de ley de cooperativas de Cataluña.

Por Clade, el Proyecto que hay en trámite parlamentario es positivo. Por un lado, porque permitirá el desarrollo del sector cooperativo catalán sin renunciar a los valores ya las maneras de hacer de la economía social. Así, el nuevo proyecto da un régimen más flexible y abierto que hará posible la pervivencia de proyectos que se han iniciado desde el ámbito de la economía social y que, por diferentes circunstancias, les sean necesarios modelos de desarrollo no previstos en la actual ley de cooperativas. Por otro, porque la nueva ley no obliga y ni fuerza a cambiar los modelos de funcionamiento de aquellas organizaciones cooperativas que, por las razones que sea, no puedan necesitar de ninguna de las herramientas que el nuevo proyecto de ley plantea .

En definitiva, Clade considera positivo el trámite de la nueva ley en la medida que no obliga a nada y deja hacer, ya que abre puertas y no cierra ninguno.

El apoyo de Clade al nuevo proyecto de ley se centra en dos puntos : 1) facilita la creación de nuevas cooperativas – y esto facilitará la aparición de nuevas iniciativas dentro del mundo cooperativo – y 2 ) refuerza las vías de financiación y de expansión de éstas- y esto facilitará la pervivencia como cooperativas de aquellas que, por su modelo, requieran de vías de crecimiento que la actual ley no contempla.

En cuanto a la facilidad en la creación de nuevas cooperativas, Clade considera muy positivo y básico que el nuevo proyecto impulse un procedimiento más ágil y operativo de inscripción a la hora de constituir una cooperativa, eliminando trámites jurídicos y exigencias que sólo hacían que dificultar el proceso de nuevas cooperativas. Y considera fútil que la discusión se haya centrado en el hecho de que la ley propone reducir de tres a dos el número mínimo de socios, al considerar que es un elemento marginal de la nueva ley que en todo caso facilita, que no entorpece, a la vez que, en el extremo, un mínimo de dos personas es, por definición, consistente con el concepto de la cooperación.

En cuanto a las vías de financiación, Clade considera muy necesario la aprobación de un nuevo marco que facilite la entrada de capital, con la figura de los socios colaboradores que puedan aportar capital cuando la cooperativa así lo requiera, y con la definición del socio temporal, que ayudará a crear empleo cuando las circunstancias lo requieran.

Desgraciadamente, en el mundo cooperativo existe una correlación excesivamente elevada entre los casos de éxito y los casos que han tenido que renunciar al modelo cooperativo empujados por las limitaciones que plantea la actual legislación de cooperativas. Desde este punto de vista, Clade considera muy inteligente abrir puertas que, en un momento dado, puedan ser utilizadas para hacer frente a necesidades de crecimiento. El cambio de forma jurídica que se han visto obligadas a hacer tantas empresas cooperativas -para que el marco jurídico excesivamente restrictivo no les ha permitido la adaptación a las necesidades del medio- se debería evitar a toda costa. Y, por tanto, está bien que el nuevo proyecto de ley instrumentalice herramientas para poder afrontar déficits habituales del mundo cooperativo; porque es más fácil que acabe renunciando a los valores de la economía social cuando un proyecto se ve obligado a transformarse en otros modelos de organización empresarial más propios del mundo capitalista, que cuando se abren puertas a nuevas formas hacerse sin renunciar al modelo de organización cooperativo.

Es cierto que el mundo cooperativo ha resistido mejor los efectos de la crisis económica de los últimos años. En un año como el 2013, en el que se han seguido destruyendo puestos de trabajo en el conjunto de la economía catalana, las cooperativas han mostrado como un modelo resistente a la crisis y cierran el año con 147 cooperativas más ya el entorno de 1.400 puestos de trabajos nuevos. Pero también es necesario conocer que el grueso de estos puestos de trabajo se han generado en cooperativas que apuestan por un marco jurídico abierto y que apuestan por el crecimiento. Después de todo, las sociedades cooperativas integradas en el Grupo Clade crearon en la raya de 1.300 puestos de trabajo este mismo 2013.

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